viernes, octubre 03, 2008

Delirios filosóficos (III): el existencialismo

Este es el último de la tanda… prometo! El filósofo francés Jean Paul Sartre es una de mis más preferidos de todos. Aunque para ser honesto no he leído ni un pequeño porcentaje de su extensa obra ni conozco del todo sus divagues metafísicos… Entonces una pregunta valida sería: ¿cómo carajo sé que está entre mis preferidos cuando se tan poco de él? La rpta es que básicamente lo poco que aprendí de él me encantó, y además, tengo un método muy poco ortodoxo para descubrir si un autor o escritor me copa o no: sus frases.
Las frases de cada escritor muchas veces resumen sus pensamientos más personales o su teoría general en una oración, y eso es lo más maravilloso del asunto. Algunas frases son tan poderosas que van más allá de su significado y penetran directamente en el alma (faaa…), son esas frases que primero te gustan sin saber por qué y poco a poco empezás a descifrar su esencia oculta. Así, este filósofo tiene algunas de esas frases que simplemente adoro y que fueron armando mi alta estima hacia él. Les dejo algunas de ellas, tal vez las más importantes, y después voy a comentar el objeto de mi fascinación:

* “Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.”
* “El hombre nace libre, responsable y sin excusas”
* “No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro”
* “El hombre está condenado a ser libre”
* “Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo” (jeje)

Estas frases, como dije, resumen en gran parte la filosofía de Sartre. El muchacho es uno de los creadores de una de las corrientes de la filosofía conocida como “existencialismo”. Se trata de un movimiento que tiene como postulado básico que son los seres humanos, y en forma individual, los que crean el significado y la esencia de sus vidas (como diría él: “La existencia precede a la esencia”). Así, los existencialistas se consideran “humanistas” y no creen en normas generales válidas para todos. Tampoco tienen un sentido de referencia en el sentido de que es el hombre bajo su responsabilidad quien debe crear sus propias normas. Son tiros al aire, rebeldes sin causa!
Antes que nada, aclaro, no leí nada de Sartre todavía, pero pienso hacerlo. Sus obras filosóficas más conocidas son “El ser y la Nada” (1943) y "Crítica de la razón dialéctica" (1960), lo poco que sé de él es por lo que alguna vez estudié en la secundaria, por la breve biografía y obra suya que se encuentra en el libro “El mundo de Sofía” (alto libro de Jostein Gaarder) y por alguna que otra cosa de internet que habré chusmeado.
De todas formas, hablar de la filosofía de Sartre no tiene mucho sentido porque no hay un Sartre único sino muchos “Sartresitos” (y eso sí que es flashero!). Con esto se quiere decir que hay mucha diferencia filosófica y política según el escrito que se tome. Así, según tengo entendido, para comprender a Sartre hay que tener en cuenta que su filosofía está muy marcada por los acontecimientos políticos. Sartre no mantiene una postura constante, sino múltiples respecto al tiempo en que se lo tome. Esto se relaciona mucho con el tema de las contradicciones que mencione en “Delirios filosóficos (I)”! (que increíble como todo está relacionado, ja)
En cualquier caso, la filosofía de Sartre en su esencia avoca ala libertad del sujeto y, es más, llega a escribir esta frase que me encanta, por lo contradictoria, que es que “estamos condenados a ser libres”: esta frase es tan simple y a la vez tan compleja que resulta increíble… la libertad es una condena porque nunca podemos dejar de elegir. En la medida en que elegimos somos libres y como no podemos dejar de hacerlo constantemente estamos condenados a ser libres, es imposible sustraernos de esa libertad. Todo esto está explicitado en "El ser y la nada" y leí que este pide hizo afirmaciones lo escandalizaron a él mismo unos años después. En los años 1940 llega a escribir incluso que en manos del verdugo mientras nos está torturando somos libres de alguna manera porque podemos confesar o no, podemos dejarnos morir o no, etc. En 1976 afirmó que algunas de las cosas que escribía en los años 1940 eran realmente excesivas.
En gran parte el pensamiento de Sartre se heredera del concepto nietzscheano de la muerte de Dios, algo que no comparto del todo, pero sí me encanta la idea de empezar a asumir las propias responsabilidades (y culpas…) del hombre y dejar de echarle todo en cara a un ser superior. Me gusta de él queno te pide que nubles tu inteligencia (fe, o lo que sea) y mucho menos que creas sin pruebas, más bien intenta despertar el intelecto y lograr que el hombre reaccione, esto es discutible (como todo…) porque tiene sus límites, pero es como una gran cachetada al hombre para decirle “Boludo! Date cuenta que estamos solos acá y ahora, dejá de pavear y hacete responsable de tus actos. Madura!!”
En fin, otro detalle importante de su obra es su concepto de que “la existencia precede a la esencia” en el sentido de que somos pura existencia. Sartre expone esto en contraposición a quienes creen en un ser superior o q "venimos a la Tierra con un fin"); afirma q el hombre es responsable de lo q es, de lo q hace de él, q no hay excusas o refugios tales como la religión, Dios, el destino etc, etc. Nietzsche tiene algunos puntos en común con Sartre también en este sentido (más allá del ateísmo que los marcó a ambos). Pero la diferencia fundamental es q el Sartre hace al hombre responsable de su existencia, no ve a ésta como una fatalidad o como una enfermedad sin remedio como lo hacía Nietzsche, sino que sostiene q cada hombre debe hacerse cargo de lo que es y lo que no es, no echar culpas afuera por lo q es, en fin… rescatarse! (hacerse cargo).
Igual, Sartre era un bajón también… sería un EMO en nuestra época actual. Popularizo el concepto de “angustia existencial” en el sentido de que esa libertad, contrariamente a lo que podría pensarse, no otorga automáticamente tranquilidad o bienestar; sino que por el contrario, obliga a ser más cuidadoso consigo porque tenemos una inmensa diversidad de opciones para elegir, y debemos saber cuál es la mejor opción. Sartre nos pone a todos en un mundo de posibilidades obligándonos a elegir una y otra vez (que es lo que creo que hacemos en nuestro vago intento por trascender (ver “Delirios filosóficos (II)”). De este modo, esa elección, aparte de esclavizarnos, nos angustia y nos obliga a esmerarnos, perfeccionarnos, a intertar ser tan perfectos como Dios (pero no era que Sartre no creía en un Dios?? Las contradicciones hacen una nueva aparición!) Por supuesto, dice Sartre, como no logramos nunca la perfección, esto le hace decir a el muchacho que “el hombre es un Dios fracasado”
Ven porque les digo que el flaco habría sido un excelente “Emo”? Probablemente haya sido el primer estresado de su época... tienen idea cuanto pesa el hecho de empezar a encargarnos de nuestros propios asuntos y la responsabilidad que ello implica??? Fue un revolucionario de su época, y muchas de sus ideas me parece que son muy amenas para una discusión con café (o mate!)

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Volvi, y esta ves para decir un par de boludeces mas.
Con respecto a Sartre, la verdad creo que es una suerte que sepa que es un filósofo, pero bueno, no va a l caso, la cosa es que segun dicen por ahí, habla de ser ateo y que el ser humano es un Dios frustrado, etc...Asi que, mi aporte para esto es simple.
Yo si lo tuviera a Sartre en frente, y supiera que el piensa todo eso le diría..."Hacete budista hermano"...
Es genial, el budista no alaba a nadie que sea "superior", sino, que él mismo llega a ser ese ser superior al que alabaría por medio de la reflexión y la meditacion y yo que se que mas. Para el budista, tomos somos "dioses", simplemente que no podemos llegar al olimpo así como así, sino que tenemos que reunir cierto tipo de atributos, que son basicamente los mismo de siempre, ser buen tipo, ayudar al resto, meditar, y bla bla bla.
Y para eso es que vivimos, para hacer todas esas cosas y llegar a ser Buda.
Era eso nomas, cualquier cosita llamame y lo charlamos.
Hasta luego, nos vemos al final del camino de ladrillos amarillos.
Oh, que sorpresa...Tom