- Un hombre pierde su trabajo, según él, injustamente. Al día siguiente aparece en la oficina con un arma y amenaza a su antiguo jefe para que le devuelva su puesto.
- María nunca sacó una nota menor a 9 durante la universidad, sin embargo en su vida profesional no logra tener el éxito que esperaba tener; ella no sabe trabajar en equipo del todo bien y tiene serios problemas para socializar.
- En otro lugar y momento, un hombre está a una hora de dar la presentación más importante de su vida. Está nervioso, y también de muy mal humor; al punto de que responde mal y a los gritos a su familia que sólo trata de darle apoyo.
- Por último, él, que siempre fue promedio en calificaciones pero muy organizado, planificador y sociable, no tiene ningún tipo de problema para desarrollarse en su vida profesional y está teniendo un éxito exponencial.
Yo les cuento todo como un cuentito sin lujo de detalle en principio porque yo mismo no sé o recuerdo los detalles, pero además porque espero lograr interesarlos por el tema y que luego cada uno siga por su cuenta. La cuestión es que hace tiempo que se sabe/cree que la inteligencia no es sólo saber resolver problemas matemáticos, sino que va mucho más allá de eso. Yo mismo creo eso. Así, el psicólogo Howard Gardner apareció con el concepto de las “inteligencias múltiples”, advirtiendo que hay 7 (para algunos 8) distintos tipos de inteligencias, y que cada uno subyace de distintas formas y en ocasiones determinadas. Así, por ejemplo, existe lo que sería la inteligencia “lógico-matemática” que implica, dicho a groso modo, saber resolver problemas de tipo numéricos/exactos/matemáticos, etc… pero también existe una inteligencia espacial, una artística y demás.
Esta idea de las inteligencias múltiples le da una especie de flexibilidad al tema. El problema es que aún en muchos lugares se cree que la inteligencia es algo demasiado rígido y relaciona con lo científico, con lo exacto, con los números, etc (de ahí surgen también los IQ – tests de “inteligencia”, que intentan medirla y darle un valor numérico; algo que está empezando a cambiar en la mayoría de las empresas)
La teoría de Gardner afirma que cada uno nace con distintos niveles de cada una de estas 7 u 8 inteligencias pero que a su vez pueden (y de hecho deben) desarrollarse. Una de ellas, según Gardner, es la inteligencia interpersonal que se tiene que ver con la relación con otros, el trabajo en grupo, el liderazgo, la gestión y la administración, etc. Como una “rama” de dicha inteligencia aparece la “inteligencia emocional” del psicólogo Daniel Goleman.
Goleman afirma que es más importante para el éxito del profesional y por qué no, para cualquier persona tener una alta inteligencia emocional que una alta inteligencia lógico-matemática. Básicamente sostiene que como son las emociones las que nos guían como personas, tanto individual como colectivamente, conocerlas y actuar al respecto resulta de vital importancia para la vida en sociedad. Muy brevemente, ser inteligente emocionalmente significa cumplir con estos 5 requerimientos:
- Reconocer tus emociones
- Poder actuar de acuerdo a las emociones reconocidas
- Reconocer las emociones del otro
- Poder actuar de acuerdo a las emociones del otro
- Poder actuar teniendo en cuenta las emociones propias y las del otro (una especie de equilibrio teniendo en cuenta que toda causa produce un efecto.
Ø Se trata de toda una nueva rama de estudio de la psicología y en particular de la inteligencia, pero está teniendo muchas repercusiones positivas en todo el mundo.
Ø Ya se habla de cómo “medir” la inteligencia emocional, la verdad que me resulta molesto tratar de llevarla a un número y tampoco lo veo muy posible, pero todavía no se nada sobre el asunto. Sólo sé que ya aparecieron algunos “tests de inteligencia emocional”; ahora si son válidos o no hay que ver.
Ø Ya se reconoce por la mayoría que el liderazgo está íntimamente relacionado con el concepto de inteligencia emocional.
Ø Ya hay más de 30 obras publicadas por distintos seguidores de Goleman con respecto al tema.
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